LOS QUE LUCHAN CONTRA Scientology
LA CAMPAÑA DEL IRS
La FDA había demostrado de forma concluyente su incompetencia, no sólo en su chapucera orden de destruir a Scientology, sino también empleando tanto tiempo en llevarlo a cabo, permitiendo así que Scientology creciera de forma meteórica, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo. De esta forma, la FDA fue relegada a hacer lo que mejor se le da: acosar a los vendedores de vitaminas y dar carta blanca a las poderosas compañías farmacéuticas mucho antes de la finalización de las pruebas de seguridad de los productos.
El peso de la misión pronto recayó sobre los hombros del IRS: más concretamente, sobre los hombros de un abogado de la oficina de la Asesora Jefe del IRS, una tal Charlotte Murphy. Un hecho digno de mención es su asistencia a reuniones, a mediados de los años cincuenta, del Comité de la Sociedad Médica sobre Salud Mental del Distrito de Columbia, junto con los principales patrocinadores del Proyecto de Ley de Siberia, el psiquiatra que había dado el chivatazo falso a la FDA de que la iglesia estaba implicada en asuntos de drogas ilegales, y unos psiquiatras de renombre que habían estado a la cabeza de los ataques a Dianética desde el primer día. Por lo tanto, no resulta sorprendente que la misma Murphy solicitara ocuparse exclusivamente de las cuestiones del IRS respecto a Scientology. Tampoco eran sorprendentes sus intenciones. Las dejó bien claras en un comunicado al director de la delegación del IRS en Washington, en el que preguntaba si existían estatutos locales u ordenanzas disponibles como herramientas para reducir o clausurar su actividad.
Lo que siguió fue un esfuerzo total para acosar a la iglesia denegando la exención de impuestos a varias iglesias de Scientology y emitiendo cargas de impuestos federales contra otras. Se proporcionó información a la oficina de correos para apoyar un cargo de representación falsa; y más adelante, muchos otros organismos del gobierno promovieron claras y ridículas falsedades del tipo de: Los miembros consumen LSD y tal vez otras drogas de forma generalizada cuando se reúnen, así como que la iglesia empleaba el choque eléctrico en sus feligreses en una ceremonia de iniciación": invenciones que serían risibles si no hubiese sido por sus consecuencias.
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