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LA
FUNDACIÓN
EL
CAMINO A LA
FELICIDAD:
MEJORANDO LA MORAL EN EL MUNDO DE MOY
Toda cultura en cualquier época ha confiado en un código moral para fomentar la conducta positiva y constructiva, así como para desanimar las acciones destructivas y dañinas. Aunque una gran parte de esos códigos morales del pasado tal vez no parezcan poderse aplicar especialmente al período final del siglo veinte o al comienzo de un nuevo milenio, cuando se escribieron esos códigos eran totalmente pertinentes. Ayudaron a perpetuar la familia, el grupo y la nación. Proporcionaron los medios para que los individuos apoyaran los principios básicos de la honestidad y la confianza mutua. En pocas palabras, los códigos morales aportaban los principios más importantes con que los hombres podían vivir unos con otros en paz, prosperidad y armonía.
La decadencia actual de la moral ha sido durante mucho tiempo un punto de preocupación grave. Si el arte y el mundo del espectáculo reflejan de alguna manera nuestra cultura, entonces vivimos una época verdaderamente aterradora. Es una era de violencia injustificada, en la que tenemos el potencial para causar una inmensa destrucción, pero en la que no hay estándares morales correspondientes para controlar esa destrucción. Es una era de matanza sin sentido, de avaricia sin restricciones y de un cinismo tan profundo que incluso el concepto de moral a menudo causa expresiones de burla. Los materialistas y las llamadas autoridades de la ciencia mental han ayudado a crear un clima, social y académico, hostil a la moralidad, donde la vida humana se ve como algo temporal y accidental, desde los libros de texto que enseñan que el hombre es un animal hasta la prohibición de la oración en la escuela.
Pero así como las culturas antiguas requirieron de un código moral para sobrevivir, así también nuestra cultura requiere desesperadamente de un código de este tipo según el cual podamos vivir. A juzgar por la proporción actual de crímenes, divorcios, abuso de narcóticos y disminución de la confianza en el gobierno, se podría predecir que se ha sembrado la semilla para tener una revuelta social seria a menos que se oponga un esfuerzo de igual medida para restaurar los valores tradicionales.

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