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A LA VANGUARDIA DE LAS REFORMAS SOCIALES
Los cienciólogos se dan perfecta cuenta de este hecho. Por lo tanto, se han echado sobre sus espaldas la tarea de la libertad del hombre. Porque, según lo que se ha insinuado, debatido y afirmado en este libro, la misión de Scientology conlleva la libertad espiritual. Pero, del mismo modo que no se puede volar alto mientras se está anclado a la tierra, no podrá existir una verdadera y duradera libertad espiritual en tanto que la tiranía y la injusticia gobiernen a un solo ser humano.
El Código de Honor de un cienciólogo afirma con bastante claridad: Tu integridad para contigo mismo es más importante que tu cuerpo. Y aunque no se puede imponer ningún código ético, este es un faro de luz que se muestra como un ideal. Para muchos cienciólogos supone incluso algo más: es una realidad por la que vivir; y esa es la razón por la que están dispuestos a decir que ya está bien, a resistir contra un fuego hostil, y a demostrar con hechos que basta realmente significa basta.
Para llevar adelante estas batallas, la Iglesia de Scientology y los cienciólogos más concienciados han fundado una serie de organizaciones no lucrativas tales como la Comisión Ciudadana por los Derechos Humanos (Citizens Commissionon Human Rights, CCHR), y la Comisión Nacional para Hacer Cumplir la Ley y la Justicia Social (National Commission on Law Enforcement and Social Justice, NCLE), que persiguen reformas sociales en el área de los excesos psiquiátricos y los abusos gubernamentales, respectivamente.
Y con el fin de sacar a la luz de forma rápida y extensa los resultados de sus investigaciones en estos y otros campos, la iglesia publica una revista internacional.

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