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IGLESIAS, MISIONES Y GRUPOS
Poner en marcha una misión nueva empezando de cero ha sido la mayor aventura de mi vida, dijo un cienciólogo. No les puedo explicar lo emocionante que me ha resultado ayudar a gente nueva a encontrar la verdad. La vida ya no sigue siendo la misma para una persona que ha entrado en contacto con la tecnología.
A veces el alcance de Dianética y de Scientology es sensacional, como en el caso
de un hombre de una Croacia azotada por la guerra, que decidió que la mejor manera de que su país empezara a andar por el sendero de la paz era fundar una misión en la capital del Zagreb. El ejército croata me llamó al frente, y durante dos meses estuve al mando de doce hombres. Todo el tiempo libre que teníamos lo pasé hablándoles de Dianética y Scientology. Allí, en el campo de batalla, halló a muchas personas a las que Scientology y Dianética les atrajo, y de ellos surgió el primer núcleo de feligreses y los primeros miembros del staff.
Gracias a espíritus como este, Scientology ha llegado en los últimos años a la India, Pakistán, Sri Lanka, Filipinas, Indonesia, Japón, Taiwan, África, Rumania y la amplia extensión comprendida por la Comunidad de Estados Independientes. Son centenares las personas que acuden a las misiones de Moscú y de toda Rusia intentando ocupar un asiento en las concurridas salas donde se habla de Dianética, para que así vuelva a encenderse la chispa de la libertad espiritual.

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