Al estar convencidos de que el hombre es sólo un cuerpo, la psicología y la psiquiatría han fomentado la idea de que no existe el alma, que solamente existe un cerebro físico, un conjunto de tejidos y células nerviosas.
Como el hombre ya no tiene alma, puede ser degradado aún más mediante toda clase de tratamientos bárbaros. De hecho, el conjunto de métodos primitivos inventados por los psiquiatras modernos incluye drogas hipnóticas, lobotomías, choques eléctricos y tornillos en el cerebro mientras la persona está drogada y en coma: cada uno de estos tratamientos la deja en un estado ligeramente superior al de un vegetal.