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LOS QUE LUCHAN CONTRA
CIENCIOLOGÍA
COALICIÓN ENTRE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y EL GOBIERNO
Aún queda un punto revelador que exponer sobre el fiasco de la FDA. Este comprende el reclutamiento por parte de la FDA del Saturday Evening Post y de su redactor más carismático, James Phelan.
Después de que la AMA se pusiese en contacto con el periódico para escribir una historia sobre Scientology, el Post le asignó el tema a Phelan, que viajó a Inglaterra para entrevistarse con el Sr. Hubbard. Se le dio una cálida bienvenida y se le atendió de la mejor manera posible, como corresponde a un periodista con apariencia de estar realmente interesado y ser imparcial, que es como él se presentaba a sí mismo.
Que Phelan era cualquier cosa menos eso, se podía extraer de dos hechos: inmediatamente después de su vuelta a Washington y antes de que la historia se publicase, entregó su historia a la FDA por motivos de coordinación; la historia resultante fue un incisivo trabajo de primer orden: un intento sin freno de calumniar al Sr. Hubbard y a Scientology; obviamente, una acción paralela a las tentativas de la FDA contra el uso del E-Metro.
A Phelan le siguieron muchos otros: una larga cadena de historias a través de los años, maquinadas para crear un clima que condujese al hostigamiento gubernamental. Era un modelo similar al que se dio en los años treinta en Alemania: las acciones de los medios de comunicación que tantísimo éxito tuvieron para despertar la indignación pública que
legitimaría no sólo las más patentes violaciones de los derechos civiles sino, de hecho, el holocausto.

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