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ASUNTOS DE ÉTICA Y JUSTICIA EN
CIENCIOLOGÍA
Tras haber definido lo que es el bien, el mal resulta entonces ser lo opuesto al bien, constituyendo cualquier cosa que sea más destructiva que constructiva en todas las dinámicas. Algo que causa más destrucción que construcción es malo desde el punto de vista del individuo, la raza futura, el grupo, la especie, la vida o la materia del universo físico que destruye.
En resumen, un acto o decisión es entonces correcto en la medida en que favorece la supervivencia a lo largo de las dinámicas; de ahí que actuar siempre de manera correcta significaría sobrevivir de manera infinita. A la inversa, un acto o decisión es incorrecto en la medida en que va en contra de la supervivencia en todas las dinámicas y daña más de lo que ayuda.
Con una comprensión firme de estas definiciones, el cienciólogo está bien provisto para determinar de manera racional el curso de sus acciones.
La lógica sobre la que se basa el mantener altos estándares de ética es simple. Aunque las concepciones modernas de la ética se han complicado de forma irremediable debido al conflicto común de los diversos intereses y áreas intermedias de elección, no se puede olvidar que la mayor supervivencia, tanto de los individuos como de los grupos, proviene de atenerse a estos acuerdos. Por lo tanto, el cienciólogo respeta las leyes de su país, es ecuánime en su trato con los demás y fiel en sus relaciones. Sabe que debido a que todo individuo es en esencia bueno, tiene un agudo sentido innato de lo que es ético y lo que no lo es. Así, cuando una persona viola ese sentido personal de la ética, muy pronto pierde el respeto por sí misma y, a partir de entonces, empieza a decaer.

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